martes, 10 de diciembre de 2013

 La observación en el aprendizaje de la Geografía

1. Introducción

La conexión, la extensión y la causalidad son los elementos fundamentales para el
estudio de la ciencia geográfica. Para que se puedan aplicar estos principios es necesario
trabajar algunos procedimientos, entre los que el de la observación se erige como uno
fundamental. A veces la observación puede suponer un problema para los alumnos de la
educación obligatoria.
Para autores como Graves los métodos de enseñanza de la Geografía se pueden dividir,
sencillamente, en dos: aquellos que se basan en la observación directa del paisaje, o los
que se fundamentan en la observación indirecta.
La observación en Geografía puede ser considerada como un procedimiento que activa
otros, ya que permite al alumno acercarse a un primer problema. Sin embargo lo que
realmente percibe el alumno al observar no tiene porqué ajustarse a la realidad objetiva,
si no que su interpretación dependerá siempre del marco de referencia conceptual que
ha adquirido con el tiempo y con su experiencia.


2. Observación y percepción

Es muy frecuente la confusión entre estos dos conceptos la observación y la percepción,
aunque debemos afirmar que la percepción es un estadio previo al de la observación y
que es producto de procesos más complejos.
¿Son fiables los datos informativos que los órganos sensoriales captan y transmiten, o
nos engañan?
Las condiciones de la observación pueden ser distintas en función del objeto a observar
y la disposición objetiva del observador. En general, a medida que crecen los niños, sus
percepciones se hacen más selectivas, y en función de sus intereses y del marco
conceptual que van alcanzando, los estudiantes adquieren una tendencia, una
inclinación a percibir el entorno de una manera determinada.
La calidad y riqueza de las observaciones depende con frecuencia mucho más de las
características de los esquemas cognitivos previos, de las intuiciones del observador y
de los procesos mentales, que de las propias percepciones sensoriales de las mismas.
En su apreciación el observador no puede abstraerse de su entorno físico y cultural ni
del estado aparente de las cosas en su apreciación, ya que el medio influye de forma
sustancial en el desarrollo de la capacidad de observación.
El niño urbano generalmente usa y desarrolla una escasa capacidad de observación,
percibe colores grises, entornos poco atractivos y confusos para los sentidos (ruido,
agitación, etc.) que no sólo no ayudan y estimulan la observación sino que incluso la
inhiben.
El niño rural, que desarrolla constantemente la observación, ve y convive con los
cambios que experimentan las plantas y los animales domésticos, cotidianamente
percibe una enorme cantidad de colores, aromas y sonidos atractivos, etc. El mayor
contacto con la naturaleza favorece y potencia la aptitud para la observación.


3. Cómo se enseña y se aprende a observar

Ángel Liceras nos ofrece una serie de consideraciones y recomendaciones como las
siguientes:
- La observación descansa sobre la atención y la reflexión. Se requiere un proceso
interior, cognitivo, de elaboración y aplicación de esquemas mentales.
- El desarrollo de la capacidad de observación depende primordialmente de las
experiencias previas del sujeto.
- La observación orientada, para que sea efectiva, ha de partir de las
construcciones preexistentes en los alumnos.
- Un buen observador debe ir abierto a la realidad, sin condicionamientos y
prejuicios.
- El niño tiene una gran capacidad de observar pero se suele fijar habitualmente en
lo que ya conoce.
- Ayuda a dar sentido a las observaciones si éstas se realizan dentro de un
contexto.
- Ante una nueva observación conviene hacer reflexionar al alumno sobre otras
cosas parecidas que haya observado previamente.
- El profesor debe tener ideas claras sobre la observación que propone a sus
alumnos.
- Las actividades de clasificación estimulan la búsqueda de pequeñas diferencias.
- Las actividades de observación adquieren mayor sentido cuando están
encaminadas a contestar una o varias preguntas planteadas de antemano.
Los interrogantes propuestos, evidentemente, han de estar a la altura de la capacidad de
interpretación y resolución de los alumnos a los que van dirigidos, y contemplar el
pensamiento divergente, permitiendo a veces distintas respuestas.
- La observación no es una actividad meramente contemplativa.
- La comunicación de las observaciones realizadas tiene tanta importancia como
la observación en sí.
- El trabajo de campo, las excursiones y las visitas son actividades que ofrecen
oportunidades magníficas para la práctica de la observación directa.
- Finalmente hay que recordar que los esquemas de observación se refuerzan
cuando son funcionales, es decir cuando le sirven al alumno para aplicarlos a
situaciones nuevas.
El desarrollo de las habilidades para la observación y la lectura del paisaje debe seguir
un proceso de aprendizaje progresivo, y ya en los últimos cursos de la Educación
Primaria puede y debe trabajarse con los alumnos la capacidad de desarrollar
observaciones sistemáticas y analíticas a partir de las realidades concretas que estén a su
alcance.


4. Cómo desarrollar la práctica de observación

El paisaje es el marco tradicional donde centrar el estudio de la Geografía y por tanto
del procedimiento de la observación. Hay que reconocer que no existe una metodología
que de forma concluyente permita resolver cuantas necesidades plantea el estudio del
paisaje, teniendo en cuenta su diversidad y complejidad.
La planificación de una práctica de observación y lectura del paisaje necesita precisar
unos objetivos, concretar un área de observación, y basarse tanto en la observación
directa como en la indirecta.

A) Requisitos previos

a) El primer paso en la planificación de una práctica de observación consiste en
establecer los límites del paisaje a observar, es decir, determinar el encuadre, la
fijación de unos límites en los que centrar las observaciones y que ayuden a
evitar disgresiones. La escala de nuestro límite se refiere su marco, puesto que
si elegimos un paisaje amplio puede ser confuso para los alumnos, mientras que
si elegimos un marco reducido podemos concretar más elementos y de forma
más clara.

b) Otro requisito elemental es el punto de observación. De la elección de la altura
de la imagen, su orientación, o el ángulo dependen gran parte de las
observaciones. Desde puntos más elevados se abarca más extensión del
territorio.

B) Identificar los elementos paisajísticos concretos y perceptibles mediante
una primera lectura de carácter formal

La atención selectiva se traduce en percepción selectiva del paisaje a través de las
características fundamentales de los elementos.

a) Una primera mirada permite apreciar los colores, la dominancia de un color o la
alternancia de distintos colores, lo que ya puede predefinir las características del
paisaje. El color es el elemento de más variabilidad, los colores
del paisaje no son fijos y cambian según la luz, la hora del día, la estación del
año, el tipo de tierra etc.

b) Otro elemento de la observación se centra en la consideración de las líneas del
paisaje. Algunas líneas se presentan más definidas, son las líneas dominantes y suelen confluir en los puntos fuertes.

c) Las formas y los volúmenes dominantes determinan también características del
paisaje.

d) En el análisis de elementos antrópicos debe considerarse que a lo largo de la
historia, la Humanidad ha mantenido una intensa interacción con el medio.

e) La realización de dibujos y croquis, ayuda a describir e interpretar el paisaje
puesto que obliga al observador a fijarse en los detalles para trasladarlos al
papel. En su confección se trazan las líneas maestras y se concretan detalles de
los elementos dominantes.

f) Otro buen auxiliar es la preparación y posterior cumplimentación de fichas de
registro.

g) También tiene cabida en esta fase el uso del mapa y la realización de
mediciones.
Para algunos autores la observación termina con la descripción. Pero limitar la
observación a esta primera fase descriptiva supone no encontrar pleno sentido a la
observación, además de que si a la descripción no le siguen la interpretación y el
análisis, se dificulta la posibilidad de contrastar y mejorar la fiabilidad de las
observaciones realizadas.

C) Descubrir las interacciones existentes entre los distintos elementos.

Los distintos elementos de un paisaje no son componentes aislados sino que se
estructuran en una compleja red de relaciones. Hay que descubrir las interacciones
existentes entre los diversos elementos, lo cual exige:

a) Descubrir los elementos estructuradores del paisaje natural.

b) Reconocer los cambios en el tiempo y en el espacio.

D) Comparación de paisajes

Se trata de que los alumnos identifiquen los elementos comunes y los elementos
distintivos en una serie de paisajes. Es una forma adecuada de introducir la noción de
tipos de paisajes y de su evolución en el tiempo. A su vez, la comparación de diferentes
representaciones de un mismo paisaje, permite introducir la apreciación subjetiva del

paisaje.

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