La observación en el aprendizaje de la
Geografía
1. Introducción
La conexión, la extensión y la
causalidad son los elementos fundamentales para el
estudio de la ciencia
geográfica. Para que se puedan aplicar estos principios es necesario
trabajar algunos procedimientos,
entre los que el de la observación se erige como uno
fundamental. A veces la
observación puede suponer un problema para los alumnos de la
educación obligatoria.
Para autores como Graves los
métodos de enseñanza de la Geografía se pueden dividir,
sencillamente, en dos: aquellos
que se basan en la observación directa del paisaje, o los
que se fundamentan en la
observación indirecta.
La observación en Geografía
puede ser considerada como un procedimiento que activa
otros, ya que permite al alumno
acercarse a un primer problema. Sin embargo lo que
realmente percibe el alumno al
observar no tiene porqué ajustarse a la realidad objetiva,
si no que su interpretación
dependerá siempre del marco de referencia conceptual que
ha adquirido con el tiempo y con
su experiencia.
2. Observación
y percepción
Es muy frecuente la confusión
entre estos dos conceptos la observación y la percepción,
aunque debemos afirmar que la
percepción es un estadio previo al de la observación y
que es producto de procesos más
complejos.
¿Son fiables los datos
informativos que los órganos sensoriales captan y transmiten, o
nos engañan?
y la disposición objetiva del observador.
En general, a medida que crecen los niños, sus
percepciones se hacen más
selectivas, y en función de sus intereses y del marco
conceptual que van alcanzando,
los estudiantes adquieren una tendencia, una
inclinación a percibir el
entorno de una manera determinada.
La calidad y riqueza de las
observaciones depende con frecuencia mucho más de las
características de los esquemas
cognitivos previos, de las intuiciones del observador y
de los procesos mentales,
que de las propias percepciones sensoriales de las mismas.
En su apreciación el observador
no puede abstraerse de su entorno físico y cultural ni
del estado aparente de las cosas
en su apreciación, ya que el medio influye de forma
sustancial en el desarrollo de
la capacidad de observación.
El niño urbano generalmente
usa y desarrolla una escasa capacidad de observación,
percibe colores grises, entornos
poco atractivos y confusos para los sentidos (ruido,
agitación, etc.) que no sólo no
ayudan y estimulan la observación sino que incluso la
inhiben.
El niño rural, que
desarrolla constantemente la observación, ve y convive con los
cambios que experimentan las
plantas y los animales domésticos, cotidianamente
percibe una enorme cantidad de
colores, aromas y sonidos atractivos, etc. El mayor
contacto con la naturaleza
favorece y potencia la aptitud para la observación.
3. Cómo se
enseña y se aprende a observar
Ángel Liceras nos ofrece una
serie de consideraciones y recomendaciones como las
siguientes:
- La observación descansa sobre
la atención y la reflexión. Se requiere un proceso
interior, cognitivo, de
elaboración y aplicación de esquemas mentales.
- El desarrollo de la capacidad
de observación depende primordialmente de las
experiencias previas del sujeto.
- La observación orientada,
para que sea efectiva, ha de partir de las
construcciones preexistentes en
los alumnos.
- Un buen observador debe ir
abierto a la realidad, sin condicionamientos y
prejuicios.
- El niño tiene una gran
capacidad de observar pero se suele fijar habitualmente en
lo que ya conoce.
- Ayuda a dar sentido a las
observaciones si éstas se realizan dentro de un
contexto.
- Ante una nueva observación
conviene hacer reflexionar al alumno sobre otras
cosas parecidas que haya
observado previamente.
- El profesor debe tener ideas claras
sobre la observación que propone a sus
alumnos.
- Las actividades de
clasificación estimulan la búsqueda de pequeñas diferencias.
- Las actividades de observación
adquieren mayor sentido cuando están
encaminadas a contestar una o
varias preguntas planteadas de antemano.
Los interrogantes propuestos,
evidentemente, han de estar a la altura de la capacidad de
interpretación y resolución de
los alumnos a los que van dirigidos, y contemplar el
pensamiento divergente,
permitiendo a veces distintas respuestas.
- La observación no es una
actividad meramente contemplativa.
- La comunicación de las
observaciones realizadas tiene tanta importancia como
la observación en sí.
- El trabajo de campo, las
excursiones y las visitas son actividades que ofrecen
oportunidades magníficas para la
práctica de la observación directa.
- Finalmente hay que recordar
que los esquemas de observación se refuerzan
cuando son funcionales,
es decir cuando le sirven al alumno para aplicarlos a
situaciones nuevas.
El desarrollo de las habilidades
para la observación y la lectura del paisaje debe seguir
un proceso de aprendizaje
progresivo, y ya en los últimos cursos de la Educación
Primaria puede y debe trabajarse
con los alumnos la capacidad de desarrollar
observaciones sistemáticas y
analíticas a partir de las realidades concretas que estén a su
alcance.
4. Cómo
desarrollar la práctica de observación
El paisaje es el marco
tradicional donde centrar el estudio de la Geografía y por tanto
del procedimiento de la
observación. Hay que reconocer que no existe una metodología
que de forma concluyente permita
resolver cuantas necesidades plantea el estudio del
paisaje, teniendo en cuenta su
diversidad y complejidad.
La planificación de una práctica
de observación y lectura del paisaje necesita precisar
unos objetivos, concretar un
área de observación, y basarse tanto en la observación
directa como en la indirecta.
A) Requisitos
previos
establecer los límites del
paisaje a observar, es decir, determinar el encuadre, la
fijación de unos límites en los
que centrar las observaciones y que ayuden a
evitar disgresiones. La
escala de nuestro límite se refiere su marco, puesto que
si elegimos un paisaje amplio
puede ser confuso para los alumnos, mientras que
si elegimos un marco reducido
podemos concretar más elementos y de forma
más clara.
b) Otro requisito elemental es el
punto de observación. De la elección de la altura
de la imagen, su orientación, o
el ángulo dependen gran parte de las
observaciones. Desde puntos más
elevados se abarca más extensión del
territorio.
B) Identificar
los elementos paisajísticos concretos y perceptibles mediante
una primera
lectura de carácter formal
La atención selectiva se traduce
en percepción selectiva del paisaje a través de las
características fundamentales de
los elementos.
a) Una primera mirada permite
apreciar los colores, la dominancia de un color o la
alternancia de distintos
colores, lo que ya puede predefinir las características del
paisaje. El color es el elemento
de más variabilidad, los colores
del paisaje no son fijos y
cambian según la luz, la hora del día, la estación del
año, el tipo de tierra etc.
b) Otro elemento de la
observación se centra en la consideración de las líneas del
paisaje. Algunas líneas se
presentan más definidas, son las líneas dominantes y suelen confluir en los
puntos fuertes.
c) Las formas y los volúmenes
dominantes determinan también características del
paisaje.
d) En el análisis de elementos
antrópicos debe considerarse que a lo largo de la
historia, la Humanidad ha
mantenido una intensa interacción con el medio.
e) La realización de dibujos y croquis,
ayuda a describir e interpretar el paisaje
puesto que obliga al observador
a fijarse en los detalles para trasladarlos al
papel. En su confección se
trazan las líneas maestras y se concretan detalles de
los elementos dominantes.
f) Otro buen auxiliar es la
preparación y posterior cumplimentación de fichas de
registro.
g) También tiene cabida en esta
fase el uso del mapa y la realización de
mediciones.
Para algunos autores la
observación termina con la descripción. Pero limitar la
observación a esta primera fase
descriptiva supone no encontrar pleno sentido a la
observación, además de que si a
la descripción no le siguen la interpretación y el
análisis, se dificulta la
posibilidad de contrastar y mejorar la fiabilidad de las
observaciones realizadas.
C) Descubrir
las interacciones existentes entre los distintos elementos.
Los distintos elementos de un
paisaje no son componentes aislados sino que se
estructuran en una compleja red
de relaciones. Hay que descubrir las interacciones
existentes entre los diversos
elementos, lo cual exige:
a) Descubrir los elementos
estructuradores del paisaje natural.
b) Reconocer los cambios en
el tiempo y en el espacio.
D) Comparación
de paisajes
Se trata de que los alumnos
identifiquen los elementos comunes y los elementos
distintivos en una serie de
paisajes. Es una forma adecuada de introducir la noción de
tipos de paisajes y de su
evolución en el tiempo. A su vez, la comparación de diferentes
representaciones de un mismo
paisaje, permite introducir la apreciación subjetiva del
paisaje.


















